Trabajo comunitario "Paredones"

 Primer contacto con la comunidad de Paredones

Con el sol en todo su esplendor enrumbamos a Paredones, con la incertidumbre de qué nos espera. Partimos de Lambayeque, y en un trayecto más corto de lo esperado llegamos. Bajamos frente a la Institución Educativa Primaria Secundaria San Isidro Labrador, ubicada en el área limítrofe de Morrope. 

Adolescentes y niños, corrían o esperaban quietos a que los recogieran. Entre ellos destacaba por su ropa característica, chaleco y camisa, un docente, al cual nos acercamos para que nos brindara información de la comunidad. En un breve resumen de lo compartido por Joselito Delgado, descubrimos que eran pocos los aspirantes a una carrera universitaria, pero poco a poco han ido aumentando gracias a la beca 18. También están los embarazos adolescentes, y una inclinación alta al evangelismo. Algo curioso a mencionar fue la diversidad de procedencia de los estudiantes, siendo así de Chiclayo, Lambayeque o de centros poblados aledaños, quienes optan por esa institución debido a su exigencia. Antes de despedirnos nos indicó dónde podríamos encontrar a los pobladores, pues la invisibilidad de casas nos hacía cuestionarnos sí era aquel lugar un centro poblado.

Formando un camino

A los alrededores del colegio encontramos las casas dispersas, dos de ellas brindadas por el estado debido al fenómeno del niño. Una moto descubierta con niños y baldes de agua nos daban señales de vida, era la hora del almuerzo, por ende consideramos normal la ausencia de personas, eso y la arena que arrastraba el viento.

El movimiento de un niño captó nuestra atención, le seguimos, con temor de principiantes, tocamos la puerta, escuchamos cucharas tocando platos. La puerta se abre, en lugar de una persona molesta sale un joven padre calmado mirándonos con curiosidad. Nos presentamos como alumnos de la Universidad Pedro Ruiz Gallo, nos responde con amabilidad y total disposición a responder.

Ingresamos a una sala sencilla donde solo está el área de comedor, sentados en ella una mujer y un niño alegre nos miraban. Rápidamente, preguntamos por el agua, la presencia de tanques y ollas en los exteriores de la casa llamaron nuestra curiosidad. A lo que nos explicaron que en la zona no hay agua, a pesar de apreciarse a lo lejos un pozo, el agua que arrojaba estaba salada, no apta para el consumo humano. Al parecer surgieron problemas durante la realización del pozo, caso que no nos pudieron detallar. 

El señor Paredes es nativo de Paredones, pero su pareja no, quien cambió la ciudad Lambayecana, por estar con él y formar una familia. Ella ama de hogar, él, agricultor Empírico de maíz. Aseveran que la zona es tranquila, no hay peligro de robo pues todos se conocen, también son muy abiertos a los nuevos inquilinos. Las necesidades del hogar son pagadas con la venta de maíz y de cerveza.


Una Huancabambina en Paredones

Después de salir de la casa de la familia Torrez Pérez, seguimos caminando a campo abierto, el sol se encontraba en su punto más alto y calentaba con fuerza sobre nuestras cabezas. Mientras caminábamos, observábamos lo retiradas que se veían las casas unas de las otras, pudimos observar que algunas de las personas cuidaban sus animales, entre los más comunes eran las cabras, cerdos, gallinas y perros.

Luego de caminar alrededor de seis minutos encontramos una casa con la puerta abierta, intrigados nos acercamos a ella y tocamos, llamamos y fue cuando contestaron. Se nos acercó una mujer de edad, muy amable, su nombre es Otilia Martínez y tiene 67 años de edad. Cuando le comentamos que deseábamos saber de la comunidad se inquietó un poco, al pensar que no podía ayudarnos, pero luego le explicamos y accedió a ayudarnos.

Ella nos comentó que no era nativa de Paredones, por el contrario, ella era nativa de Huancabamba, se encontraba viviendo ahí recién este año, el motivo por el cual se quedó en el norte del Perú, fue debido a que su esposo cayó mal de salud, por lo cual sus hijos lo trajeron a Chiclayo para curarse, y fue ahí donde uno de sus hijos le compró la casa, y se quedó, del poco tiempo que llevaba nos comentó que la vida era tranquila y pacífica.

Mientras conversábamos nos llamó la atención unos juguetes que se encontraban tirados en el piso, al preguntarle nos comentó que los juguetes le pertenecían a su nieto, por lo que deducimos que su hijo vivía cerca, y efectivamente nos confirmó que a unas tres casas vivía la familia de su hijo. 

Nos comentó que se dedicaban a la agricultura, pero el de la labor era su hijo, quien vivía cerca de ella, ellos no cosechaban nada debido al tiempo de su residencia debido a que eran nuevos en la zona y pese a su edad, ellos ya no trabajaban, salvo su esposo que se iba a ayudar a su hijo en la chacra y a llevar leña a su hogar. 

Una compañera le preguntó cómo era su día en la comunidad, nos comentó que era una vida muy tranquila y nada más, en su relato nos percatamos que era una vida rutinaria, cuando nos seguía contando llegó su nieto a casa, le hablamos y reímos un pequeño rato, antes de seguir con la charla, nos contó que su hijo les había comprado la casa y lo había arreglado para vivir cómodos, también nos dijo que no le había chocado el mudarse, es más había estado por la ciudad de Chiclayo y había estado a gusto.

Hablamos acerca del tema del agua que nos inquietó bastante, ella nos dijo que compraban el agua a S./3.00 el tanque de Lambayeque y por parte de Mórrope reciben la cisterna gratis cada 15 días.

Preguntamos con respecto a un tanque abandonado en la comunidad, ella nos comentó que antes había agua ahí, pero por problemas, los vecinos empezaron a pelearse y al final resultó el agua salinizada.

Nos comentó que en su tierra hacía frío, pero le gustaba el calor que hacía en la zona que vivía. Al final nos señaló donde vivía su hijo, y despidiéndonos amablemente, deseándole un buen día y agradeciendo su ayuda, procedimos a seguir nuestra ruta.

La chacra no es la única opción 


Felimon Guerrero es un agricultor con ya más de una década en actividad, cosecha maíz y algodón, cuyo destino son los comerciantes de la ciudad, en el Mercado Moshoqueque. Es originario de la zona y presenta un especial apego hacia Paredones que lo ha mantenido todo este tiempo desarrollándose en su comunidad, a pesar de habérsele presentado más de una oportunidad de salir hacia Chiclayo. Le gusta aquí, a pesar de las dificultades, a pesar del agua salada y la fugaz cisterna de la municipalidad, le gusta aquí, y mientras el Chancay traiga agua, seguirá aquí.

A diferencia de otras familias, Guerrero parecía no verse tan afectado por la escasez de recursos. Presentaba una perspectiva conformista con su situación, la municipalidad para él estaba bien siempre y cuando no pararan de enviar a la cisterna y el mercado mayorista parecía pagar bien; al fin y al cabo, él había salido adelante, mantenido a una familia con tres hijos, comprado dos terrenos y levantado viviendas en cada uno. Pero siempre puede aspirarse a algo más, y el hombre es consciente de ello.

Si bien Paredones padece permanentemente la escasez de agua de calidad para el consumo, la actividad agraria no se detiene, el pozo y las acequias alimentadas por el Chancay abastecen la actividad de Guerrero y las demás familias de agricultores. El trabajo bandera de la zona no se detiene, y aunque pareciera un paradigma impregnado en la comunidad, algunas personas, como el aparentemente conformista Guerrero, preferirían otro futuro para sus hijos, siendo este padre de tres, y con una hija con ambiciones profesionales claras.

Fue precisamente la hija de Guerrero quien nos recibió en su hogar, extrañada, distraída de su labor; era un soleado día de cisterna en Paredones, esta había visitado por la mañana a la comunidad, de ahí que en los caminos habían más tanques que personas, y la muchacha, gestionaba con diligencia el agua almacenada en los tanques aparcados afuera de su casa, escrutaba el interior de estos, movía tinas, entraba y salía de su casa esquivando los letárgicos cuerpos de sus perros, nos mostraba la experiencia del día de cisterna en Paredones. Se presentó con la misma actitud parca de su padre, pocas palabras, respuestas cortas, pero respuestas al fin y al cabo. A diferencia de gran parte de los jóvenes de la comunidad, ella no estudia en Paredones, sino en el colegio estatal Juan Manuel Iturregui, de Lambayeque, cursa el quinto año de secundaria y tiene ya definida la profesión que desea seguir: medicina humana.

Paredones no nos recibió con sonrisas adolescentes, precisamente, la gente más joven con la que nos cruzamos eran niños a las afueras de su colegio, ansiosos a su salida, buscando regresar a casa. No había más jóvenes con los que corroborar la tesis, pero la tendencia continuista de la que nos comentó el docente Delgado había sido puesta en duda momentáneamente al escuchar a aquella decidida joven decirnos que deseaba estudiar medicina.


Una lucha constante


Finalmente, nos logramos contactar con la familia Sandoval, la vida para ellos sería normal y tranquila, sino fuera por la escasez de agua, problema ya mencionado con anterioridad, que afecta no solamente a esta familia, sino a toda la localidad, que tiene que estar en constante insistencia para que sean abastecidos de agua, agua que no es potable debido a la presencia de sarro, que afecta la salud de los más pequeños, y que puede venir cada quince días, al igual que las demás familias, su principal fuente de ingresos económicos, que es insuficiente incluso para adquirir su canasta básica, es la agricultura, recalcando que para realizar esta actividad es indispensable el agua, lo cosechado, que es maíz, chileno, camote, es vendido a los mercados, principalmente al de Moshoqueque.


No es un misterio, el hecho de que el agua esencial para la vida, es por ello que para la familia Sandoval, el pueblo no crece debido a que aquellos que poseen terrenos ahí, no les agrada la idea de vivir sin agua. Por un momento, se planteó la idea en el caserío, de la creación de un pozo, con ayuda de un ingeniero, se cavó, pero debido a problemas administrativos, dicha obra se tuvo que cancelar, actualmente el pozo tiene diez años desde su creación, pero que no funciona debido a que no fue terminado. Mientras conversábamos sobre el problema principal de la comunidad, surgió en la señora Salas una molestia, su rostro cambió a uno de molestia, y tenía un tono de voz que era de indignación. ¿De qué se trataba? La posta médica para la familia, es un cero a la izquierda, la posta de Mórrope, no cuenta con la atención, ni los medicamentos necesarios, para el tratamiento de los pobladores, la señora Sandoval, es diabética, y nos contó una experiencia suya, en la que nos cuenta que la vez que fue a hacerse un examen de glucosa, no la atendieron, y la redirigían de un lado a otro, aplazando los días, exponiendo la vida del paciente. Ella expresa su molestia, porque la atención es sólo hasta las diez de la mañana, y que las citas son muy difíciles de sacar. Seguíamos conversando, mientras la brisa nos revoloteaba, y el sol cálido, volvía la conversación más amena, "necesitamos mucho apoyo de las autoridades, no tenemos agua, ni tan siquiera médicos", recalcó la señora Salas, se necesita un doctor que esté a su disponibilidad siempre, debido a que los accidentes o las enfermedades pueden atacar en cualquier momento, el hijo de la señora Sandoval, en ocasiones convulsiona, y le genera preocupación, debido a que este ataque convulsivo puede ocurrir a cualquier hora, y es necesario un médico para su tratamiento inmediato. Por un momento pensamos que las fábricas de los alrededores, podría brindarles algún tipo de ayuda social, pero desde que murió el esposo de la señora Sandoval, hace un año, no han tenido contacto con estas empresas, y tampoco han solicitado un documento de ayuda o de ofrecimiento laboral. Lo cierto es que esta familia, que ha vivido ahí desde la creación de esta comunidad, al igual que las otras, están en busca de ayuda, aunque vivan en un mismo espacio geográfico, lo cierto es que cada una posee necesidades diferentes.




Colegio "San Isidro Labrador Cruz de Paredones"

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INTEGRANTES:

Aguilar López Jhoselin Elizabeth

Purisaca Chirinos Edwin Antonio

Rojas Vera Lorena Ariana

Saba Valdivia Juan Danilo 

 

 

 

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